Hoy es miércoles y durante la semana no he hecho muchas más actividades curiosas, ir a clase, cocinar, poner lavadoras, descansar del intenso fin de semana y estudiar un poco que ya tocaba.
El lunes comí con Olga en un restaurante que está justo en la puerta de la escuela donde sirven salmón al pesto con pasta, buenísimo, un plato enorme por 5,50€. Me lo recomendó Matias, mi profesor de alemán, y la verdad que se come muy bien. Tiene mesas en el paseo de colón y va todo tipo de gente, desde la chica deportista que al pasar con su bici y ver el precio decide quedarse, hasta los empresarios entrajetados que charlan de negocios tomando vino mientras esperan el plato único. Es un local muy pequeño donde sólo sirven un único plato, y como trabajan solo dos personas el servio es lento y avisan a la gente tocando una campana para que recoja los platos y se los lleve a las mesas. El dueño en nuestro caso hizo una excepción, pues como le dijimos que teníamos clase salió a buscarnos con los platos a la calle y en lugar de ir a la mesa donde estaba Olga sentada se dirigió al otro lado del paseo donde estaba yo hablando con Matías. Que fatiga cuando se plantó allí por sorpresa con los platos en la mano, pero menos mal que así fue porque llegamos pronto a clase (bueno, un poco tarde, pero porque Olga se toma su tiempo para hacer las cosas…)
Ese día también encontré trabajo en un restaurante al que había llamado por la mañana en mi último intento por encontrar algo. En la bodega Olé, los que trabajaban hablaban español y me ofreció un trabajo para fines de semana, y para uno que me queda tendré que renunciar para no hacerles perder tiempo y dinero. Estoy orgullosa de haber sido capaz de encontrar algo, pero la próxima vez tendré que apuntar bien mi teléfono, pues a pesar de haberme puesto en contacto con muchas agencias y locales mi móvil necesitaba el prefijo español, y no el alemán como pensaba que tenía que poner por estar en Alemania. Más torpe imposible, pues con razón no me había llamado nadie ni siquiera para decir que no…
Ayer martes compré por fin mi vuelo a Suecia, conseguí mi oportunidad de examen a finales de mes y tuve una prueba, me salió regular, pero bueno, a ver si me aplico y llevo las cosas al día. Por cierto aun tengo que llamar al restaurante y terminar mis deberes…
1 comentarios:
No te pienses que me vas a dar envidia con lo del salmón al pesto!! Que yo estoy comiendo en casa de mi abuela todos los días y me está mimando más... Jajaja!
Me gusta leer tus vivencias!
Besicos
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