
Bueno como comenté, finalmente decidí irme a hacer mis compras sola, y menudo lío de compras, porque Göteborg es una ciudad grande, pero también tiene miles de tiendas, miles de precios y miles de cosas, lo cual quiere decir que encontrar el abrigo y las botas de calidad y a precio razonable a sido para mi, la indecisión en persona, una ardua tarea. Por una parte ha estado bien ir a mi aire, aunque no tuviese una segunda opinión para asegurar mis compras, pues con la de vueltas que le doy, y le he dado, esa persona me habría odiado por el resto de mi vida, y es que si no he recorrido todas las tiendas y probado todos los abrigos y botas del mercado, no me he probado ninguno. Si es que las personas que me conocen ya saben que soy un caso, pero ha salido lo planeado, mirar el sábado y decidir el domingo, aunque mas bien ha sido mirar el sábado, seguir mirando el domingo y decidir por falta de tiempo en la ultima hora (si es que… no tengo remedio).
Ayer sábado cuando me fui, el día no empezó muy bien; la noche anterior salí y me levante tarde, perdí el tren más barato y pagué casi 30€ ida y vuelta en lugar de los 20€ que esperaba gastarme (como los precios cambian igual que los horarios de clase a veces te gastan estas malas pasadas), se me olvido el mapa, me quedé sin batería en el móvil(confié demasiado en que el punto de batería que le faltaba por la noche permitiese vida un par de días y tampoco llevaba el cargador), se me había olvidado sacar dinero y desconocía cuanto tenía en mi cuenta… en fín, sentada en la estación me arrepentí de haberme levantado esa mañana, pero nada de eso era tan malo como para pasar un fin de semana desesperante genial en Göteborg.
Cuando llegué encendí el móvil y vi los mensajes de respuesta de mis contactos suecos, uno estaba fuera de la ciudad y otro no sabía ni quien era (así que mi oportunidad para conocer la ciudad de manos de nativos se fue al traste); después sólo me quedó batería para quedar con Marina y luego el pobre murió para el resto del finde (por cierto, lo voy a poner a cargar ahora mismo que con la memoria Dori a corto plazo que tengo me veo mañana de nuevo incomunicada, aunque aquí en Skövde no se hace tan indispensable). Miré algunas tiendas antes de quedar con Marina, zapatos sobre todo porque me chiflan (cuando me den la beca reservaré parte para comprarme unas botas altas, que hay algunas chulísimas), pero menos mal que vino pronto porque me hizo la selección de tiendas apropiadas para abrigos, porque con la de tiendas que hay me hubiese vuelto loca, aunque me volví de todas formas.
En fin, terminó la ruta, volvimos para comer, hice mi tarde de compras sin comprar hasta las 6 que cerraron las tiendas, ayudé a Maria José con su mudanza a su nueva residencia que por 360€ tiene una habitación que es una pasada con cocina y salón individual (yo pago 325€ y se queda a la altura de la zapatilla), cena fallida en un restaurante en el que dejamos los cubiertos sobre la mesa y salimos por patas al ver que no era asequible para nuestro bolsillo (información engañosa en los cristales, platos mitad de precio sólo al medio día, no tenemos ningún reparo en retirarnos a la francesa), comimos fast food en un Badulaque junto a la resi y terminamos el día con una peli tumbadas en las camas de la habitación (“4 vidas”, acción, violencia, sexo y trama confusa, esta bien, aunque estas se decepcionaron porque quería historia de amor, pero menos mal que no fue así porque ésta me mantuvo despierta).He tenido mala suerte porque este fin de semana las chicas tenían que hacer un trabajo y estudiar para el lunes que tienen su último examen, y para colmo el resto de estudiantes estaba fuera porque ya habían terminado como yo, no hemos salido, pero mejor, porque tenía sueño acumulado de la noche anterior, y así sólo fui zombi un día; zombi comprando hubiese sido la repera.
Tras haberme informado de los materiales de más calidad compré mi abrigo por 160€, era el único waterproof (resistente al agua) con relleno de down y leather (plumón y piel) por menos de 200€, porque el relleno sintético hacía que el precio se redujese la mitad, pero quería uno bueno. La única pega es que el largo es un poco justo y al sentarme no me tapa todo el culo, pero es negro, sencillo, y no demasiado gordo pues la mayoría de los rellenos con down te hacían sentir muñeco de michelín. Me enamoré de uno más femenino, con estampado a cuadros en tonos grises en plan chaqueta-gabardina muy original por 120€, pero de material sintético que para conseguir que fuera warmer (más calentico) tenía que usar un fleese jacket underneath (una sudadera polar), así que fue difícil decidirme. Las rebajas que encontré en abrigos con doble función en los que se separa el impermeable del plumón en sí, no había de mi talla o había solo en blanco, y desde el de 50€ sintético hiperlargo pasé por el de 80€ con down mini corto a los 130€ fashion y finalmente a los 160€ que me he gastado; en fín, que le di muchas vueltas como he dicho.
Y con las botas más de lo mismo, tras ver que la mayoría de las que superaban el requisito de warm boots estaban por encima de los 120€ después de decidir comprar el abrigo me fui directa a la primera tienda que visité que había unos de oferta con suela de goma de mas de 5cm y un dedo de pelo por dentro. Había un modelo similar mucho más elegante y original con una cinta cogida con hebilla y por 20€ más, con lo que me probé unas 50 veces los zapatos, de todos los ángulos posibles y recorriéndome el pasillo de la zapatería de arriba abajo para ver la diferencia. Media hora hora de reloj cambiándome un modelo y otro. Al final compré los de oferta por 100€ porque al ser algo más ancho estaba más cómoda con la plantilla que me pongo en el pie izquierdo; aunque con el spray para conservar la piel y hacerlos impermeables salieron un poco más caros, pero espero pasar el invierno con los pies bien cocidos de calor. Cuando pagué, la dependienta no hizo más que darme ánimos y repetirme que era una buena compra, que los disfrutaría sin duda, y es que con el tiempo que tardé en decidirme y la de veces que me los probé querría asegurarse de que no me arrepintiera y no volviese a cambiar las botas.
En la estación volví a encontrarme con gente conocida: Ivy la alemana con sus 4 amigas, Lars su pareja y mi profe de hiphop (aprovecho para poner unas fotos con Ivy y Lars cuando estuve un día en el piso de éste que tiene una pintadas rojas en la pared muy chulas), y un sueco amigo de éstos llamado Pontus, luego hice el viaje bien acompañada y después para seguir gastando me fui al festival de cine a ver “El valle de Elah” (bastante buena por cierta, larga, dura, pero merece la pena, aunque Bastian y Franca me tuvieron que explicar algunos detalles que me perdí por el inglés. Pude seguir la trama pero había algunas lagunas a lo largo de la historia)
Jeje, no rayé a nadie mientras compraba, pero he soltado aquí la retahíla para aburrir a quien lo lea. Lo siento, pero la próxima será más interesante, el miércoles es la internacional dinner con todos los erasmus y la gran internacional night que es la fiesta organizada por Jonathan el parisino y Marc el alemán, para todos los universitarios, y se espera la mejor fiesta en el Vatra. Para la cena tendré que hacer un buen salmorejo porque se va ha repetir plato y tendré competencia, aunque había pensado cambiarlo por la tarta de galletas que salió muy buena, pues la de queso fue mi tarta frustrada (aunque nos la hemos fundido esta noche; estaba medio líquida pero tenía muy buen sabor).
Ya contaré como terminará el gran día, mañana empiezo mis clases y encima se me junta con una reunión con el profesor, así que empezamos bien, jeje, me río por no llorar…
2 comentarios:
Aprovecho que Rafa ya te ha enlazado en su blog para dejar un comentario.
Y por cierto, gracias por colgar fotos en las que salgo con cara de tonto :p
jaja, es que tuve que elegir entre la foto con los ojos casi cerrados de eva o la tuya con los cojos muy abiertos. Lo siento, pero fue divertido, nos reimos mucho con la tontería.
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