Hoy había organizada una barbacoa en el Billingen, la colina del pueblo, y como no tenía comida para la ocasión salí a comprar, pero al volver la gente ya se había marchado. Menos mal que convencí a Jorge para que fuera conmigo en bici, aunque más que ir en bici he ido arrastrándola pues no he aguantado la cuesta ni un minuto y e ido gran parte del trayecto cuesta arriba empujando la bici mientras los pies se resbalaban en la nieve. Pobre Jorge que ha estado esperándome todo el rato,mientras subía con la lengua fuera, que depresión, tanto spinning en el gimnasio para este espectáculo de excursión, pero en fin, quería llegar viva a la barbacoa para poder tirarme con los trineos que tenían preparados. El caso es que hemos llegado mucho más tarde porque hemos subido la colina hasta arriba,en busca de la dichosa luz amarilla, cuando resulta que estaban en la base de la pista, justo en la parte baja de la montaña, es decir, un palizón para nada, para bajar haciendo snowbike, y derrapando con la bici por la pista superempinada,aunque en realidad ha sido una pasada.
Al llegar, Lara y Aranza (las chicas con las que comparto proyecto) ya se iban y les dediqué una fotillo. El resto estaban alrededor de la barbacoa esperando a que se hiciesen sus salchichas, que para mi sorpresa no estaban las ascuas en la barbacoa grande de metal, sino en recipientes de aluminio como los que se usan para la comida rápida, que vienen preparados para un sólo uso. Con el hambre que traíamos después de la aventura en bici, con caídas incluidas debido a las placas de hielo y la nevada que nos caía, nos zampamos unos cuantos perritos, que buenos!!
Con el estómago lleno y con el frío calando en los huesos probé los trineos, cuesta para arriba, caída con voltereta nada más empezar, desvío hacia la izquierda fuera de la pista, desvío hacia la derecha y llegada accidentada al final de la pista...entre la bici y el trineo tuve suficiente, y empapada y muerta de frío volvimos a la residencia esta vez en un periquete, ya que fue dejarse caer y bien tapados bajo el crujir de la nieve y el hielo en las ruedas llegamos sanos y a salvo.
Pensaba que no iba a aguantar despierta pues llegué reventada, pero al final me uní a la partida de póker de los domingos por primera vez apostando 2 euros, y cual fue mi sorpresa que después de más de hora y media jugando me quede finalista, lo que supuso 30 euros para la saca (bueno 28, porque los 2 euros de la apuesta me los prestaron porque no tenia suelto), jaja, pero es que me salió un juego redondo, buenas cartas desde el principio, la suerte del principiante :)Menudo mosqueo pillaron algunos jeje,fue duro tanta tensión durante tanto tiempo, terminé aun más cansada, pero esta vez mereció la pena :)
Así que nada, ya me voy a la cama que se ha acabado el fin de semana, y al igual que me levanté con del sol en la cara, ahora me acuesto con la de la luna llena que brilla preciosa en el cielo raso a unos -4 grados que hemos tenido hoy con sensación térmica de hasta -11. Menuda aventura, pero que calentita voy a dormir en la cama :)
4 comentarios:
Resulta raro ver fotos de lo que para mí ya acabó. Es como si fuesen de hace ya mucho tiempo, aunque sean actuales.
Un beso, que hoy llevas ya dos.
Como que finalista del póker? Dilo bien claro: ganadora! y dando un buen repaso al personal :P
Madre mía! Mientras leía lo de la bici y la colina, la barbacoa, etc. me imaginaba que sucedía de día y cuando he visto las fotos... Me olvidaba de que es Suecia. Jeje.
¡Besos!
Ole!!! así me gusta, que ganes a todos jugando al póker, que no se diga que nuestro póker casero no sirivió de nada! jaja.
Sí que es raro ver las fotos, es como una parte de tu vida que quedó muy lejos y no sabes si fue un sueño o realidad.
Muchos besitos Marisol, y disfruta de la nieve!!
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