domingo, 10 de enero de 2010

Recuerdos y reflexiones

El verano pasado, al volver de Suecia continué una novela que me marcó, la novela que empecé a leer mientras despegaba el avión de Málaga hacia Hamburgo hacía ya un año. Estoy hablando de la novela “El Clan del Oso Cavernario” que me inspiró para comenzar a escribir mi blog, al empezar a redactar la situación de una niña a la que se tiene que enfrentar al mundo sola, sin rumbo, ni sentido; tal y como me encontraba yo en ese momento, pues tras acabar mi carrera y vida en Málaga, me dirigía sola a una ciudad nueva, con otro idioma y sin saber que podría hacer y encontrarme allí. Fue una experiencia muy intensa, un aperitivo de un año repleto de buenas experiencias en otro país extranjero, Suecia, y que al igual que Ayla, la niña protagonista del libro, he ido creciendo, valorando y aprendiendo. Mi tio M.A. que me lo recordó me dijo que la niña le recordaba a mí, y eso me ha hecho aún más interesarme leer esta estupenda novela. Leída sólo en una tercera parte me la dejé en Granada al irme a Suecia, y fue a mi vuelta cuando continué sobre la historia justo cuando más lo necesitaba, pues me inspiró para sentir que aunque parezca que no hay solución, que no hay fuerzas, hay que luchar por lo que uno quiere.

La vuelta a Granada después de cuatro años ha sido más dura de lo que había imaginado en un principio. Con la ilusión, y la energía recargada en Suecia, he vuelto para seguir a un ritmo acelerado, donde perder el tiempo no quiero que sea una actividad de mi vida, y he realizando una actividad que por intensa e interesante ha resultado agobiante y estresante.

En un principio, apenas sin poner un pie en mi casa, con todas las maletas medio a deshacer, y con una montaña de cosas amontonadas de mi mudanza de Málaga, deje mi habitación echa una auténtica leonera y me fui a patear Galicia. Me sentía fracasada por no haber superado mi meta principal en Suecia, mi proyecto; pero con la cantidad de aspectos positivos que podía sacar de la experiencia vivida, no debería considerarlo como tal fracaso, aunque era inevitable quitarme el mal sabor de boca con el que me había ido. El camino de santiago fue una bonita semana, ideal para desconectar, pero que me alejaba de mis ganas de regreso. Me sentía mal porque me apetecía más ver a la gente, organizar mi proyecto acabado, mi habitación y mi vida; pues todo ello durante esa semana supusieron más de un proyecto sin acabar, pero que no impidieron que disfrutara del camino, aunque mi cabeza siguiera en Suecia, y preocupada por lo que me esperaba en Granada. No eran tanto las ganas de regresar como el remordimiento de tener tantas cosas por organizar. Me gustó el camino de Santiago, y también es una experiencia que volvería sin duda cuando no tuviese tantas cosas sin hacer y quisiera realmente desconectar, como cuando me fui a Hamburgo.

Luego la primera semana en Granada fue de organización, adaptación y no paré de ver a amigos, familia, ir al cine, disfrutar de la playa, calor, ruido y todo lo que no tenía en Suecia. Luego fui a Alicante a ver a mis amigos de Suecia del semestre pasado. Cuando me quise dar cuenta se habían pasado tres semanas en la que había estado para todo y para todos: limpiando en la casa, de taxista con los abuelos, de compras, que si papeleo, que si entrenamiento, que si proyectos de la empresa de mi tío I.. Y mi tarea pendiente, mi proyecto, seguía sin acabar. Y cuando decidí ponerme con ello resulta que mis padres me piden una semana con ellos de vacaciones en Portugal y mi hermano que lo acompañe a Madrid para ir a la Warner, jeje, no me estaban pidiendo sacrificios, me estaban pidiendo pasarlo bien con ellos, pero yo necesitaba trabajar, no podía seguir de pingoneo otras semana más. Así que me las apañé para sacar fuerzas para madrugar y echar de 2 a 3 horas para trabajar a primera hora de la mañana antes de conocer Portugal. Además animé a mi madre para seguir haciendo deporte y dos días conseguimos salir a correr y otro con las bicis. Fue genial. Hice de todo y empecé mi proyecto y conseguí continuar el que había comenzado desde que despegué en ese avión hace un año. Me refiero a dejar atrás mis miedos, los malestares y conseguir sentirme bien conmigo misma.
(Aprovecho para poner una foto y amenizar esta parrafada.Es del viaje a Portugal donde se pueden observar las inmensas playas de arena y el carril bici que nos permitía visitarlas a dos ruedas, ¿a que es genial?)


Llevo mucho tiempo luchando por mejorar y superar mis miedos, he aprendido a sonreir más, me he vuelto más social, lucho por ser positiva, y después de años de preocupaciones estoy intentando conseguir lo que quiero sin que suponga un sufrimiento. He descubierto que tengo mucha gente que me quiere, pero sobre todo porque estoy aprendiendo a quererme a mi misma, aunque existan los vaivenes, cuando pienso en mis días en el extranjero, veo que las buenas amistades que he conseguido en Hamburgo y Suecia, no las habría logrado si no hubiera luchado para quitar la cara de indio con la boca llena de bicarbonato, como suele bromear mi prima Mila. Aunque a veces no lo puedo evitar, sobre todo cuando estoy concentrada y absorta en mis pensamientos; pues precisamente de eso se quejan mis compañeros de trabajo que bromean con que les asusto con mi mirada fusiladora que tanto contrasta con mi alegría y sonrisa cuando estoy fuera de la oficina.

Creo llevar una vida saludable, pero tengo tantas cosas que quiero hacer que no tengo horas del día para cumplirlo, y como me pasó este verano, una vez metida en la rutina de trabajo que me organicé, me vi con mucho estrés, demasiadas emociones juntas, demasiadas contradicciones, pero como Ayla pude encontrarle mi sentido, mi orden y sacar fuerzas para hacer lo que uno quiere.

Todo lo planifico para poder llevarlo a cabo, pero siempre surge algo: nuevos proyectos de la empresa de mi tío, favores o recados, médicos, cena con mis amigos, nuevos viajes; y es que en verano salen todo tipo de propuestas y quise abarcarlo todo y hacer mi proyecto al mismo tiempo. Cuantas más actividades, más inquietudes y más difícil me resulta concentrarme en lo importante, pero ya me he convencido de que tengo que organizarme, intentar llevarlo todo para adelante, que veo que no puedo, pues priorizar y renunciar pensando también en mí para ver lo que me conviene, pues no siempre es lo que uno quiere. Y es que nos empeñamos en controlar nuestra vida, pero al final nunca resulta exactamente como la planificamos.

Después de una dura etapa de sacrificio y disfrutes alternos, a finales de septiembre, justo antes de irme a Lyon, entregué mi proyecto, el cual no fue aprobado hasta mi tercera semana allí. Jeje, ahora entiendo porqué mi cuarta y última semana en Lyon fue una auténtica locura, todo el día en la calle y durmiendo una media de cuatro horas; ritmo que no pude parar ni cuando regresé a Granada el día de Halloween y viví una noche surrealista, al estilo lyones, donde te encuentras a cantidad de gente conocida de casualidad en un mismo local. Pero es un ritmo que no duró mucho tiempo, pues el trabajo y las responsabilidades cubrieron mi tiempo. Y ahora….¿qué hago ahora en mi tiempo libre?

En noviembre empecé a trabajar en serio, lo cual me obliga una rutina, aunque aporta dinero y tiempo libre que puedo llenar con deporte, curso de idiomas, danza, excursiones, tarde de cervecitas, noches de marcha…es decir ocio en general, pero ¿cómo invertir mi dinero? Pronto tendré coche, lo cual da libertad, estuve buscando piso para independizarme, pero una vez instalada en casa de mis padres me quedaré hasta que pueda encontrar una formación que me convenga y vuelva a volar al extranjero si es posible. Pero el destino de mi avión…ni idea. Así que aunque en una nueva etapa, la incertidumbre y las preocupaciones me rodean de nuevo en cada momento. Y es que como me dijo un buen amigo mío cuando le dije que no sabía qué hacer con mi vida, él acertadamente me dijo…VIVIRLA

Bueno, ya he divagado bastante por hoy, espero que no haya sido muy aburrido, pero lo que quería expresar con ésto en un principio es que las experiencias y emociones vividas por esa niña en la prehistoria en la novela que terminé de leer fueron paralelas a mis experiencias en la vuelta a España, aunque nada tengan que ver en su entorno; en el libro me sentí identificada y me encantó.

¡Tengo tantas cosas que contar! Ojala tuviese tiempo para escribirlo todo en mi blog, pero porque me gusta contarlo, aunque no sé si la gente le gusta leerlo, pero lo bueno es que tengo gente que me quiere y le gusta escucharlo…Jeje, pero la suerte es poder vivirlo.

2 comentarios:

Jarke dijo...

Siempre consigues hacerme pensar en lo monótona que es mi vida comparada con la tuya xD.

Un besazo.

¡Y feliz año nuevo!

Eva dijo...

Tú sigue haciendo todo lo que te gusta y no pienses en el estres. Y cuéntalo para que nos des envidia... jeje.

Un beso guapa!! y como dijo tu amigo: Vive la vida y aprovecha las oportunidades que te brinda!! :P