viernes, 14 de enero de 2011

Viaje a Namibia- Día 4- viernes 9 de julio - Río Ugab – Rock Finger – Bosque petrificado – Twyfel Fontein – Aba Huab (175 km)

El despertar del segundo día de ruta junto al río Ugab, protegidos por la tétrica vegetación que observamos a la noche, fue más acogedora y tibia, como si los grandes árboles nos arroparan y evitaran llegar a la helada temperatura del día anterior. El fantasmagórico bosque donde acampamos, se había convertido en un bosque frondoso como encantado por las hadas, nada que ver con el paisaje árido que llevábamos viendo hasta entonces. La preciosa mañana estuvo ambientada en este caso por el sonido de una maravillosa opera de Debussy, que hizo aún más mágico todo lo que nos rodeaba, desde los rayos de sol que se colaban entre las retorcidas ramas de los sauces, al fresco aire que se respiraba.

David (el californiano e intérprete del grupo) aprovechó para tomar notas en su libreta sentado en un tronco caído en la explanada. Pero pronto siguió una música mucho más animosa, la de los balcanes como la canción "Asfalt Tango", que nos hizo ponernos a bailar mientras preparamos el desayuno de cereales, nescafé capuchino soluble y galletas.
Nada mejor que un baile a primera hora de la mañana antes de un buen desayuno.

Antes de partir nos dimos un pequeño rodeo por el río Ugab, que seco, formaba una rambla enorme de arena blanca, en cuyos extremos crecían los altos árboles de raíces retorcidas, que salían desde el suelo formando pequeñas cuevas en su base, llenas de telarañas. También recogimos del suelo vainas de sauce, pues sus semillas negras y redondas, como nos comentó Carmen (la cordobesa mujer de David), son muy bonitas e ideales para hacerse un collar.
Así pues, abandonando el bosque encantado, nos dirigimos en búsqueda de una roca espectacular, "Finger Rock", que como su propio nombre indica es como un dedo erguido en la planicie, cuya base es tan agrietada y estrecha comparada con su altura que parece poder volcar en cualquier momento. El paisaje escalando la loma era realmente impresionante, toda una explanada de pequeños árboles y matorrales con las montañas achatadas, cortadas todas al mismo nivel formando una altiplanicie.
Parte del grupo de expedición a punto de escender al Finger-Rock, de izquierda a derecha:Mónica, Jesús, Álex, Carmen, Plegue, Diego y su hijo Álvaro, Mila, Maribel, Marisa, Lola y Victor
coches aparcados en explanada
marisol la escaladora
marisol meditando a la sombra del Finger-Rock
Subida en esta roca como rey león de la sabana, fue cuando pude divisar y me dí cuenta de que en estos lugares inhóspitos, en las cumbres de paisajes idílicos están asentados los lodges, cabañas de lujo con vistas impresionantes como las de aquel valle.
ristra de cabañas en lo alto de la meseta
Tras un rato de observación en esta zona, destacando árboles extraños como: el del tronco sin ramas, donde las hojas salían del mismo casi sin tallo, o los árboles de plata, cuyo color blanco resaltaban en la vegetación desde largas distancias; fuimos en busca del bosque petrificado.
árbol de hojas en tronco
árboles de plata
En dicho trayecto cogí por primera vez el coche, con tan mala suerte que en uno de los cruces con otro en sentido contrario, saltó una china y le hizo un pequeño piquete en el parabrisas; y es que aunque disminuyese mi velocidad hasta casi pararme y me salirse al "arcén" (dicese, pergarse lo más posible al lado izquierdo del carril con más piedras aún), los coches namibios pasaban de largo hasta pasando el límete de velocidad permitido de 70km/h; con lo que el tiroteo de chinas al estilo película del oeste, ponía en riesgo los cristales del vehículo. El problema era que no teníamos seguro que cubriese eso, y temimos que la gracia pudiese costarnos un gasto extra el devolver los coches. La ilusión que tenía por haber sido pilota se convirtió en preocupación y culpabilidad con el "accidentillo", aunque pronto me tranquilicé al ver que no era el único parabrisas dañado, y que para colmo el otro grupo había llegado con una rueda pinchada...y es que aún no sabíamos la de problemas que nos esperaban con los coches.

La visita al bosque petrificado resultó ser unas de las más interesantes del viaje. El recorrido por dicho bosque de piedra estaba guiado por un muchacho llamado Justu Sûxub (David tuvo el detalle de pedirle nombre y dirección al acabar,para enviarle una fotografía. Costumbre que repitió en varias ocasiones durante el viaje y me llamó la atención, porque por lo visto responde a su oferta- a no ser que la foto salga muy borrosa, supongo). Justus con un inglés muy claro, sabía varios idiomas, entre ellos el de la lengua Tamara, que se caracteriza por añadir chasquidos en las palabras. Para el deleite y asombro de nuestros oidos hizo una demostración antes de acabar la ruta, permitiendo que le grabáramos, quedando así constancia de su habilidad en el siguiente video.
video
Fue muy agradable conversar con él, pues también nos explicó cosas sobre su vida, educación y costumbres, como por ejemplo el saludo típico, que es en tres partes (posición 1-choque normal, posición 2- manteniendo el cruce de pulgares deslizas la palma para chocar la mano con los dedos por encima, y posición 3- vuelve a girar para chocar en la posición inicial...genial)
Antes de eso, Justus nos estuvo explicando la vegetación que reodeaba a los troncos de piedra, típica de la zona. La más abundante eran los pequeños árboles que habíamos estado observando en el valle junto al Finger-Rock. Estos son lo Mopane, que tienen hojas en forma de mariposa o huella de elefante según se mire. Además constituye una de las principales fuentes de alimento de los dichos grandes mamíferos, y pesee muchas propiedades medicinales. El árbol llamado Commiphora tiene una ramificación retorcida que me encanta, y se caracteriza por poseer una resina con aroma de naranja. Y sin duda la planta más peculiar es la Welwitschia, vegetal autóctono más antugüo con ejemplares hasta milenarios. La Welwitschia se compone sólo de dos hojas que crecen al ras del suelo y en su centro nace la parte de la planta que la identifica como hembra o macho.
Mopane
Commiphora
welwitschia
Justus explicó como esperábamos la formación y distribución de los troncos del bosque petrificado que asombrosamente parecían casi recien caidos, con sus anillos y cortezas, pero al tocarlos eran pura piedra. El proceso que les llevó a ese estado fue una gran riada que los trasladó y los depositó en la explanada; luego grandes cantidades de arena los sedimentaron y cubrieron bajo una gran presión y ante la falta de oxígeno junto al silicio, hizo que estos factores convirtiesen el bosque de madera oculto, en piedra. Cientos de años después, la arena se erosionó, quedando al descubierto el maravilloso producto de la naturaleza.
tronco arbol

Tras una ruta bajo el sol abrasador en el bosque petrificado, nos dirigimos a Twyfel Fontein, donde al atardecer visitaríamos otras rocas muy diferentes a las petrificadas, y que contenían en este caso, grabados y pinturas rupestres. Allí tuvimos como guía a Cris, o ya no me acuerdo si he cambiado los nombres, pero el caso es que dimos con otro guía muy bueno, pues ambos fueron muy amables, pacientes con nuestras preguntas e incluso hacían chistes. El guía estuvo explicando diferentes símbolos de los grabados de más de 6000 años de antiguedad que existían en aquellas rocas rojas, realizados con cuarzo. Se podían distiguir animales, círculos con puntos en medio que simulaban bebederos y otras figuras en forma de media luna rodeada de puntos que representaban el fuego con personas sentadas alrededor como en un ritual. El grabado más famoso es la de un león con la cola muy larga cuya punta termina en una huella.

grabados

Dentro de los grabados las jirafas aparecían con más frecuencia, y por lo visto tenían un significado especial. También nos comentó cosas curiosas sobre los elefantes, como por ejemplo que la altura de las patas se pueden medir con la suma del perímetro de la huella de las patas delanteras. Las orejas tienen la forma del mapa de África, y las patas de los elefantes del desierto son más grandes. Todas estas curiosidades nos las contaba el guía mientras caminábamos por la montaña pedregosa con formas caprichosas, un águila, un mono, una ola...

rocas, a la izquierda el perfil de gorila, a la derecha el pico del águila y en el centro la de forma de ola.

Una historia graciosa que nos contó fue que a los niños de namibía se les decía que los rusos han llegado a las estrellas, los americanos a la luna, pero que ellos irán al sol, aunque no tienen que preocuparse porque irán de noche para no quemarse.
el guía

No pudimos hacer el recorrido entero, pues se nos hizo de noche, las últimas pinturas rupestres las vimos con la poca luz que quedaba, ya con el sol escondido, pero que dejaba un aura roja impresionante en el perfil de las montañas que teníamos en frente. El valle lo andamos a la vuelta prácticamente a oscuras, y como se había ido todo el mundo, llevamos al guía al camping con nosotros, donde también se ospedaba.
de vuelta

El camping se llamaba Aba Huab, y no parecía tener ningún tipo de cercado que lo protegiese. En el medio de una explanada había una caseta con baños y duchas y junto a esta una chimenea de leña que se usaba para calentar el agua.

Aquella noche encendimos la hoguera y comimos unos deliciosas papas asás en la marmita de hierro y unos huevos revueltos bien especiados con tomate y cebolla para chuparse los dedos.
marmita
el equipo cocinero

Ya por la noche bien duchadita, preparada con mi saco y mi linterna, dormí como el resto tranquila y agustito, tras el largo día de visitas y carretera.

con mi linterna en el saco